Ansiedad, agotamiento y depresión acompañan a una de cada cinco madres en el mundo: “La maternidad no debería costar la salud mental”
La maternidad nos la vendieron como una etapa mágica. El instinto llega solo, la conexión con el bebé es inmediata, el amor lo puede todo. Pero detrás de esa imagen brillante e idealizada, hay una realidad muy diferente que muchas madres viven a solas: cansancio profundo, incertidumbre, una sensación de «esto no es lo que esperaba» que genera culpa antes que comprensión.
Y no es un fracaso personal. Es una crisis vital.
Los datos que no podemos ignorar
A nivel mundial, una de cada cinco madres experimenta algún trastorno del estado de ánimo durante el período perinatal. La ansiedad posparto, el trastorno obsesivo compulsivo y la depresión posparto son los más frecuentes. Son números que representan mujeres reales, familias reales, y un sistema que todavía no está a la altura de acompañarlas.
El choque con la realidad
Antes de convertirnos en madres, nos encontramos con un panorama muy idealizado. Las redes sociales, el entorno, incluso las amigas, muestran una maternidad que parece fluida, hermosa, natural. Entonces, cuando llega la realidad —el agotamiento, la ambivalencia, la pérdida de libertad, los momentos de tristeza o enojo— la primera reacción no es cuestionar ese ideal. La primera reacción es cuestionarse a una misma.
La frase que más escucho en consulta es esta: «mis amigas no me lo contaron». Y dice mucho sobre cómo seguimos guardando silencio sobre la maternidad real.
No son solo las hormonas
Cuando las madres se sienten mal, el primer recurso explicativo suele ser «son las hormonas». Y sí, los cambios hormonales existen y tienen un impacto real. Pero reducir todo a las hormonas es quedarse en la superficie. La maternidad es, probablemente, el cambio más grande que atraviesa un ser humano: implica una transformación a nivel físico, psicológico y social que ocurre de forma simultánea, muchas veces sin preparación y sin red de contención.
El acompañamiento como pieza clave
Para que una madre pueda estar disponible para su bebé, necesita ser sostenida. Una mujer acompañada tiene una capacidad de regulación emocional muy diferente a la de una mujer que siente que está maternando sola. El rol paterno es fundamental en este contexto, y el sistema —políticas públicas, entornos laborales, redes de apoyo— también tiene una responsabilidad enorme.
Por qué esto importa más allá de las madres
La salud mental perinatal no es solo un tema de las mujeres. Es la base sobre la que se construye la sociedad. Cuando el sistema falla en acompañar a las madres, el impacto se traslada directamente a la infancia y, por tanto, al futuro colectivo.
No se trata de culpabilizar a las madres ni de agregar más presión. Se trata de visibilizar que esto existe, normalizarlo, y construir entornos que permitan que la maternidad no cueste la salud mental.
Porque ser madre no debería tener ese costo.
Este artículo fue publicado originalmente en Infobae España el 9 de mayo de 2026.